Mostrando entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arte. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de febrero de 2026

RESEÑA DEL LIBRO THE PIXELS OF PAUL CÉZANNE

 


Título: “The Pixels of Paul Cezanne: and Reflections on Other Artists.

Autor: Wim Wenders

Editorial: Faber and Faber, Londres 2018

Número de páginas 188


Este es de los pocos libros que no he dudado en marcar cinco estrellas, como el perfume Chanel número 5 es una composición única con un aroma complejo en los que no sólo predomina una nota sino un complejo mundo de artistas, cada uno con su fragancia.

Aunque la palabra algoritmos empieza a tomar un significado despectivo porque parece que son ellos y no nosotros los que toman las decisiones en Internet, en esta reseña es fundamental que los nombre porque gracias a ellos he llegado a leer este libro y a conocer toda la filmografía de Wim Wenders. Este verano una red social me sugirió que siguiera al director de cine Wim Wenders y durante varios meses me ha estado acompañando a través de sus películas y sus entrevistas, quizá estemos acostumbrados a ver todo que lo que se nos muestra en una pantalla, pero en Internet podemos elegir, podemos informar de lo que no nos gusta y quedarnos con lo que nos gusta.

Al día siguiente de Navidad comencé a leer este libro, tengo muchas cosas en común con Wim Wenders en su forma de mirar al mundo y al arte, aunque sea atrevido decirlo y siguiendo como él el planteamiento de las expectativas que tiene de alguien o algo y si las cumplen o no, tengo que decir que nada de lo que esperaba del libro ha ocurrido sino mucho mejor. Esperaba que en el libro Wenders hablara de sus técnicas cinematográficas, de cómo usa los colores o como encuadra las imágenes y sobre todo que el protagonista fuera él, pero excepto en el primer capítulo que nos habla directamente de como escribe y piensa en el resto de los capítulos conocemos a todos los artistas que han influido en su trabajo, su valor en el arte y con humildad y no con la vanidad del artista podemos conocerle como en un espejo a través de ellos. “We can clearly read in Hopper’s paintings that he loved movies and that the movie screen, like the white canvas he so often faced in his studio, was a familiar friend and an ally.” (Podemos leer claramente en las pinturas de Hopper que amaba las películas y que la pantalla, como el lienzo blanco al que se enfrentaba tan a menudo en su estudio, era un amigo familiar y un aliado). Otra de las cosas que no esperaba y que es una maravilla, es leer su poesía, algunos capítulos están escritos en poesía y otros en prosa poética, la musicalidad de las palabras, la cantidad de adjetivos que es capaz de usar para dar distintos matices a las obras y los artistas es realmente sorprendente y te puedes sentir cuando lo lees como el que viaja a Florencia y siente el Síndrome de Stendhal, y entonces aquí si tengo que nombrar el gran trabajo de la traductora Jen Calleja que ha traducido el libro del alemán. No sé si existe una traducción al español porque yo lo he leído en inglés, pero aconsejo leerlo en inglés para aquel sobre todo que quiere perfeccionar este idioma.

Me he acercado al cine de Ingmar Bergman y he descubierto porqué me gusta y es por esos significados escondidos que hablan de nosotros y hacen de sus películas un cine universal“we saw ‘ourselves’ within them, but absolutely not ‘as if a mirror’; no, something even better, ‘as in a film’, ABOUT US (en el caso de las películas de Ingmar Bergman nos vimos a ‘nosotros mismos’ dentro de ellas, pero no en absoluto, ‘como en un espejo’, no algo aun mejor, como en una película SOBRE NOSOTROS)”.

He descubierto algo paradójico para mí en las pinturas de Hopper y es que pone las cosas en su sitio para superar el vacío, la ansiedad y poder leer en los detalles las historias de sus personajes, es un contador de historias, sin embargo yo creía que precisamente lo que retrataba era el vacío y no lo superaba.

A Peter Lindbergh, fotógrafo de la moda y fotógrafo de las mujeres, le dedica un poema que comienza con la pregunta “¿cómo lo hace?” , la respuesta que todos pensaríamos es que siendo un “Don Juan”, sin embargo Wenders responde con un bello juego verbal en el que retrata a diferentes hombres y su forma de relacionarse con las mujeres, pero  Lindbergh es un caballero incluso si ha pasado de moda:

“So the answer to my question is quite simply

that, after all, the soul of a photographer

DOES show in all his pictures.

That’s how he does it

By letting IT do it”.

Al leer el capítulo sobre Anthony Mann, director de cine, me doy cuenta que Wenders es también un artesano con el lenguaje para construir imágenes y cuando lo leo se me suceden varias imágenes de sus películas “A film has to stay visual. Too much dialogue kills it. (Una película tiene que permanecer visual. Demasiado diálogo mata.)”.

También podemos encontrar críticas al cine americano, cuando habla del director de cine alemán exiliado Douglas Sirk que se dio cuenta que la sociedad americana se dirige por sus propias reglas.

 Con la descripción de Samuel Fuller describe a todos:

“Some men look at the world

and all they ever see is money.

Others see nothing but real estate.

For other again it all boils down to power, fame or honour.

Some blessed ones are able to see God in everything,

and some, well, all they need is love.

(Algunos hombres miran el mundo

y todo lo que ven es dinero.

Otros no ven nada más que propiedades.

Para otros, todo se reduce al poder, la fama o el honor.

Algunos bendecidos son capaces de ver a Dios en todo,

y algunos bueno, todo lo que necesitan es amor.)”

No es la letra de una canción en Navidad, la estación del amor, sino el comienzo del poema para hablarnos del contador de historias Samuel Fuller.

A veces Wim Wenders utiliza frases lo suficientemente poderosas como la que utiliza para describir el trabajo de un director de cine como Manoel de Oliveira “When Manoel de Oliveira turns a hundred, that’s a hundred reasons to watch his films. (Qué Manoel Oliveira cumpla cien años son cien razones para ver su cine.)”.

El Speech para Pina Bausch y todo lo que dice de la importancia del lenguaje corporal me llevaba recordar el lenguaje corporal de Wim Wenders utiliza en las entrevistas y en sus intervenciones, es  curioso cómo a pesar de la situaciones de seriedad y el paso de los años sigue conservando y mostrando sentimientos genuinos y expresando con su cuerpo la autenticidad de sus emociones, le he visto tambalearse, escabullirse, buscando refugio, o dejando ir, abrazar a alguien, deslizar los pies, caminar, haciendo el tonto bromeando, pasear sigilosamente, sentirse como un pajarito en su nido o sentirse acompañado, levantar la mirada o evitarla; cuidando y por ejemplo abrir una botella de agua al entrevistador, todas estas descripciones y muchas más aparecen en la poesía que escribe de Pina y que me gusta observar los detalles también he visto en él.

Elogia al fotógrafo James Nachtwey y no cree que deba llamarse un fotógrafo de guerras porque ama la humanidad y es enemigo de la guerra. De Nachtwey nos dice que maneja muy bien ver cosas en nombre de dos partes de la humanidad, las victimas y los observadores. Es un poeta que invoca las cosas no las nombra, un filósofo que anima a la gente a pensar por ellos mismos y los que hemos visto las películas de Wenders sabemos que también él es así incluso cuando habla de la violencia y quizá por eso gusta menos a algunos.

Y como en un “deja vu”, conocí el paraíso perdido de Yasujiro Ozu, bueno, realmente lo conocía, conforme leía lo que Wim Wenders escribía de Ozu y sus películas me decía a mi misma que todo eso yo ya lo había “vivido”.

“So Ozu uses extremely simple yet efficiente methods

to tear down our defences

and to let us become part of a common humanity.

We are part of ‘his family’,

everyday people just like all of them;

we become them just by watching.

(Así que Ozu utiliza métodos extremadamente simples pero eficaces para derribar nuestras defensas y permitirnos formar parte de una humanidad común. Somos parte de ‘su familia’, personas comunes como todos ellos; nos convertimos en ellos solo por mirar.)”

No conocía a Andrew Wyeth, pero he conocido que a Wim Wenders le inspira la naturaleza, y que el “pintor del pueblo” Andrew Wyeth, como algunos lo llaman trasmitió la esencia y presencia de su pueblo natal y sus habitantes “convirtiendo un instante en una dimensión diferente”.

La fotógrafa Barbara Klemm nos la presenta como una artesana de la realidad, y ahí tenemos una palabra más que también define a Wim Wenders, artesano. Y mientras el autor describe a uno y otro artista yo registro en mi cuaderno, las palabras que Wenders utiliza para hablar de ellos con una propiedad que es como si hablará en otro idioma, ni alemán, ni inglés, ni español, un idioma que no estamos acostumbrados a escuchar y que parece música no solo la sonoridad de sus palabras sino por sus significados, los valores y la autenticidad:

“If that seems ‘artless’,

then it is precisely because the greatest art

doesn’t refer to itself-

but to the world, to reality.

(Si eso parece ‘sin arte’, entonces es precisamente porque el mayor arte no se refiere a sí mismo, sino al mundo, a la realidad.)”

Finalmente me preguntaba que ese traje, esos trajes tan ideales que lleva Wim Wenders, tan cómodos, tan ausentes de adornos, de lineas aparentemente simples, pero elegantes, quién se los haría, y lo descubrí al ver el documental “Notebook on cities and clothes” sobre Yohji Yamamoto, un diseñador que Wenders define que su trabajo es como la de un director de cine porque consiste en muchas leyes de reflexión, creación y duro trabajo, pero que va más allá de un trabajo porque ayuda a la gente a ser ellos mismos manteniendo un profundo sentido de la belleza, tradición, valor, significado, historia, durabilidad y fiabilidad.

Podría decir poco de las debilidades del libro, no sé si porque nos las tiene o porque mi manera de sentir y de ver todas las artes, cine, fotografía, pintura o danza son tal cual él las ve, siente y realiza. En el último capítulo nos describe un precioso cuadro de Cezanne y con la descripción define el concepto del arte y el artista, nos dice que solo un hombre enamorado, solo un hombre que ama lo que hace puede hacerlo y no solo Cezanne lo hizo, también Wim lo hace, ama lo que hace y por eso hace un cine que trasforma a la gente que vemos sus películas, es un artesano de la imagen y un contador de historias.

He comenzado la reseña diciendo lo cerca que me siento de su forma de mirar y termino contando una pequeña casualidad que lo confirma; en una tienda de segunda mano compré una postal antigua en blanco y negro para utilizarla como marca páginas en la lectura de este libro, es de una montaña, una montaña en Suiza, no está pintada por Cezanne pero cuando la elegí pensé que sentiría el fotógrafo cuando la hizo, me sentí muy conmovida al pensar que sin saberlo yo había elegido esa montaña por las mismas razones que Wim Wenders ha elegido la acuarela de Montagne Sainte-Victoire de Cezanne.

Parafraseandole  solo espero que estos pequeños recuerdos que al leer su libro han venido a mi mente sean como sobras de una golosina para atraer más belleza, valor y significado a todos los libros que leo.



















sábado, 5 de abril de 2025

RESEÑA DEL LIBRO "LA BELLEZA DEL OBJETO COTIDIANO"


 

RESEÑA DEL LIBRO “LA BELLEZA DE LO COTIDIANO”

Título: La belleza de lo cotidiano

Autor: Soetsu Yanagi

Traducción por Álvaro Marcos

Editorial GG, SL, Barcelona, 2020

Con la colaboración de The Japan Folk Crafts Museum

Al despertarme el día de mi cumpleaños tuve este libro como regalo, quien me lo regaló me conocía muy bien. Llegó en un momento de mi vida que no leo mucho y no sé si es por eso o porque lo he considerado un objeto cotidiano, he tardado en leerlo unos cuantos meses, ha permanecido en la estantería y ha sido como otros objetos un compañero constante en mi vida en los últimos meses. Quizá este proyecto de salvar deudas pendientes con los libros haya cambiado en mi y mi actitud ahora sea dejar fluir la necesidad o no de leer.

Creo que lo que voy a decir ahora lo debería contar al final, pero anticipo que con este libro he aprendido a valorar los objetos deteriorados o gastados como objetos que han tenido una vida y una historia“...en el pasado, los objetos cotidianos eran tratados con cuidado, con una actitud muy cercana al respeto…cuanto más se usa un objeto más aflora su belleza… originan una sensación de intimidad e incluso de afecto…”. Recuerdo que no entendía cuando mi abuela mantenía aquellos platos con muescas o aquella cuchara de palo tan desgastada que formaba parte de su identidad.

El libro está dividido en dieciséis capítulos, al principio hay una breve biografía sobre el autor Soetsu Yanagi, fue un crítico de arte y pensador japonés que se dedicó al estudio de la artesanía japonesa del pasado dándole un significado filosófico. Aunque nos habla en concreto de esta artesanía sus reflexiones nos sirven para valorar la de todas las culturas e incluso los objetos que compramos para nuestras casas en la actualidad. Empieza definiendo la artesanía popular japonesa, su necesidad, sus objetivos y me ha llamado la atención que valorar la funcionalidad de los objetos forma parte de su belleza “confinar la belleza a la apreciación visual y excluirlo de la practicidad de los objetos ha demostrado ser un gran error del hombre moderno”. En el segundo capítulo que yo diría que da título al libro, nos habla de los artesanos libres sin la vanidad del artista, de los objetos que tienen realmente alma y de las personas que los usan que son los que hacen la belleza de los objetos cotidianos: “la historia puede falsificar hechos, pero la belleza verdadera nunca puede ser falsa”. En los siguientes capítulos conocemos la cerámica de Karatsu, el tejido Bashofu de Okinawa, la belleza de la seda de Kasuri, las características del atuendo acolchado del Norte de Japón el Kogin:“El kogin es un producto único, imposible de replicar en ninguna otra parte, exclusivo de Tsugaru” y que sin embargo algunos modistos en la actualidad han intentado imitar y que yo sin saber su funcionalidad y su origen me he sentido atraída y estoy segura que es por “...la libertad necesaria para crear el kogin…” También dedica un capítulo a xilografía como un método de estampación que “...busca la libertad de expresión y aborrece las restricciones…” . Incluye las características de una pintura popular anónima el Otsu-e con un valor utilitario destinada a satisfacer las necesidades religiosas de la gente común que aunque se compra a bajos precios y como recuerdo de viajeros es muy importante en la vida de la gente. Y por último nos habla de mi querido Washi, ese papel típico japonés que reconozco y no conocía su nombre “En el campo del arte, la intuición es mucho más importante que el intelecto, pues está mucho más cerca de la esencia de la belleza”. Dedica unos capítulos a artistas japoneses: al escultor y monje budista Mokujiki del siglo XVIII que según nos cuenta “No es que yo escogiera estudiarlo, sino que. Más bien, fui yo el escogido para la tarea” sentimiento con el que yo también me siento muy identificada, es curioso que separándome más de un siglo de existencia y perteneciendo a una cultura muy lejos de la que yo he vivido me sienta tan cerca en su forma de pensar y disfrutar de la belleza.

Otro capítulo lo dedica al pintor y monje budista Sesshu del siglo XV nos lo presenta con una situación que yo también la he vivido en algunas situaciones “Cuando lo vi por primera vez, no vi el sello, ni pensé en él en ningún momento. Esta forma de contemplar una obra de arte puede tildarse de simplista, pero la pintura era superlativa en sí misma, y con eso me bastaba.”

Al final del libro nos hace pensar sobre la diferencia entre ver y conocer “Ver y conocer no son necesariamente la misma cosa, Cuando esa coincidencia se da, no existe nada más afortunado…” “...las personas que están interesadas primordialmente en las “circunstancias” de las obras de arte tienen pocas posibilidades de llegar a aprehender alguna vez su esencia…””...tu mente debe estar limpia de pensamientos impertinentes…”

En el momento en el que Soetsu Yanagi escribió el libro estaban sucediendo unos dramáticos acontecimientos políticos en Corea y siguiendo sus nobles sentimientos y creyendo que no podía quedarse callado frente a eso escribió una carta como un amigo con quien hablar, es realmente una carta universal y conmovedora, que aunque la escribe por el problema que esta sufriendo el pueblo coreano en ese momento serviría para hablar de los problemas que estamos viviendo también en la actualidad en el mundo “… me niego a creer que el mal triunfe sobre el bien…” ...creo también que el arte serena el espíritu humano y hace del mundo un lugar más bello…” “...muchos de nosotros estamos intentando de todo corazón defender y proteger el que debería ser el verdadero destino de la humanidad…”

Y el libro termina con el triunfo de un proyecto que se inició en 1926 construir un museo dedicado a la artesanía popular japonesa “Todos nos sentíamos poderosamente atraídos por la belleza y todos compartíamos una pareja sensibilidad estética… Percibíamos una belleza incomparable en una multitud de cosas que hasta entonces habían permanecido ignoradas…” El museo se construyó como El Museo de Artesanías Populares de Japón y su objetivo no era sólo exhibir objetos sino que el museo se considerarse como una obra de arte en sí misma que honre a los ciudadanos ordinarios de la nación.

Leyendo el libro no podía dejar de recordar esa bella canción de Joan Manuel Serrat que a tantos nos gusta Aquellas pequeñas cosas define el espíritu del libro. También recuerdo un pequeño libro que leí hace muchos años cuando era catequista en una parroquia católica “Los sacramentos de la vida” de Leonardo Boff aunque el libro no trata de arte ni artesanía si utiliza los objetos de la vida cotidiana y la naturaleza para hacernos comprender que tienen un valor mucho más que el objeto en si mismo, Leonardo Boff nos dice “los objetos domesticados comienzan a hablar y a contar la historia del juego con el hombre”.

A finales del año pasado visité una exposición en el Circulo de Bellas Artes de Madrid el título era “Hiperobjetos” no sabía muy bien de que trataba, pero hablaba de los objetos y de la tecnología, y pensé que podría tener relación con este libro que estaba leyendo, Hiperobjetos es un concepto un poco difícil de entender, según he leído son las cosas que se distribuyen masivamente en tiempo y espacio con los humanos, no los produce el ser humano, los acepta o no y tienen que ver por ejemplo con el cambio climático o la pandemia, tienen una presencia y un impacto en nuestra percepción del mundo. Cuando Soetsu Yanagi escribió este libro no existía la tecnología que tenemos hoy en día, seguramente no existía el concepto de hiperobjetos, pero yo me preguntó según su filosofía y el pensamiento tradicional pueden considerarse un riego para perder la belleza de lo cotidiano o se pueden incluir en nuestras vidas a través de un proceso de transformación donde cada uno de nosotros según nuestras culturas y experiencias vividas creemos nuestro propio mundo visual y también estén incluidas en la belleza de lo cotidiano.

En mi cuaderno de lecturas La belleza del objeto cotidiano lo destaco como un libro muy especial, no sólo es un libro a través del cual conocemos la artesanía japonesa sino también conocemos la forma de sentir de esta cultura, de cuidar de lo suyo y de sus actitudes ante la vida y el arte. Y a los que lo leemos nos enseña a valorar los objetos que nos rodean.

sábado, 22 de octubre de 2016

Reseña de "El retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde

Título: “El retrato de Dorian Gray”
Autor: Oscar Wilde
Publicado en Madrid, editorial Valdemar, El Club Diógenes en febrero de 2007
N.º de páginas: 354

Perturbador e inquietante, argumento conocido por casi todos aun sin haberlo leído, llevado al cine y en boca de todos frases como “vendió su alma al diablo para conseguir la eterna juventud”.
Ahora después de leerlo comprendo porque permaneció en la estantería, el miedo que me afligía entonces a entrar en temas escabrosos y que me impedía leerlo es el mismo que he sentido al descubrir en Dorian un personaje no grato que lo convierte en un libro no grato ya que obliga a enfrentarse con la vanidad de todo aquel que pretende ser. Soy pintora por afición y gracias a un amigo llegó este libro a mis manos, esperaba encontrar el ideal de belleza artística y sin embargo puedo decir que nos ofrece más enseñanzas sobre la vida que sobre el arte.

“Recordé lo que me habías dicho esa maravillosa tarde en que cenamos juntos por primera vez sobre que la búsqueda de la belleza era el auténtico secreto de la vida."

La historia se desarrolla en la Inglaterra del siglo XIX. Trata sobre la vida de Dorian Gray, un joven hermoso que conoce a un pintor, Basil Hallward que le hace un bello retrato. Este encuentro les cambiará la vida, el artista cree haber conocido la musa de su inspiración, el ideal de belleza y Dorian Gray vivirá con el retrato toda su vida, retrato que sufrirá un deterioro físico y mental por el paso del tiempo y los acontecimientos mientras el protagonista permanecerá joven y atractivo. A través del pintor Dorian conoce a lord Henry Wotton, con el que entablará una profunda amistad. Son las conversaciones entre ellos dos, Dorian y Henry las que nos llevan durante todo el libro a conocer pensamientos y reflexiones sobre la vida y la moral.

“ Cuanto más vivo, Dorian, más me convenzo de que todo lo que era suficientemente bueno para nuestros padres no lo es bastante bueno para nosotros.”

Dorian Gray conoce a Sibyl Vane, una joven actriz de baja alcurnia con la que tiene una relación que pondrá en peligro su propia existencia. Oscar Wilde nos deleita con un gran número de personajes, desde lores y duquesas hasta mayordomos y sirvientes que enaltecen el libro y acompañan a los protagonistas en cada devenir de sus vidas.

Veo dos partes diferenciadas en el libro que coincidirían con la doble vida del protagonista. La primera parte del libro es un placer para los sentidos, está lleno de descripciones de ambientes y objetos que van acordes con las emociones de los personajes, a través de ellas conocemos sus almas y sus más profundos deseos, todo parece bello y hermoso. En la segunda parte del libro, el protagonista nos lleva a ver los más viles sentimientos de la especie humana, la degeneración, la depravación y las miserias.
Todas las emociones presentadas son enaltecidas como conceptos del arte, con la mirada de un artista, libradas de los detalles mundanos que las hacen reales. Las conversaciones y pensamientos acerca de la vida y las pasiones que Oscar Wilde nos trasmite con delicadeza pero a la vez con realismo dejan al argumento en un segundo plano.

Es una historia sorprendente y conmovedora y aunque creamos conocerla por haber visto la película o porque nos la han contado, aconsejo leerlo para simplemente, sentir, como nos dice lord Henry:

“ … ese es uno de los grandes secretos de la vida: curar el alma a través de los sentidos y los sentidos a través del alma.”


miércoles, 14 de septiembre de 2016

Reseña de "Mujer de rojo sobre fondo gris" de Miguel Delibes




Título: “Señora de rojo sobre fondo gris”
Autor: Miguel Delibes
Editado en Barcelona en noviembre de 1991
Edicciones Destino, colección Áncora y Delfín, volumen 677
N.º de páginas: 151




Decir que el tema fundamental del libro es el amor nos daría una impresión demasiado vaga sobre esta novela. Pero si decimos que los protagonistas, un reconocido pintor y su mujer, saben lo que es el amor y lo mantienen vivo más allá de la muerte, estaríamos definiendo este auténtico retrato literario. A la vez que el afamado pintor va relatando ante su hija las grandes cualidades y el carácter de su madre, se va definiendo también a si mismo y a su relación. Diciendo como sólo ella sacaba lo mejor de él, como le ayudaba sin proponérselo a ser quien es. En el libro va fluyendo como un río todo lo que en sus vidas iba sucediendo y el escritor va narrando los problemas sociales, la caracterización de los personajes, la descripción de los lugares y sobre todo sus emociones. Junto con el amor, otro de los temas fundamentales es la muerte. Entendida no sólo como la pérdida de los seres queridos sino también como la pérdida de una parte de uno mismo cuando alguien a quien quieres se va de tu lado. La forma de afrontar la grave enfermedad que aqueja a Ana, su mujer, es una gran enseñanza para la vida.

Hace unos años una amiga me regaló este libro. Lo mande a la estantería diciendo: “ya lo leeré”.Leí la reseña y no me gustó. Y aunque mi amiga me insistió en que me iba a gustar no lo leí. Soy pintora y el hecho de que uno de los protagonistas sea un pintor inmerso en una crisis creativa no me ilusionó. Llegada a la plenitud de mi vida, con unos años de experiencia y tiempo para ello, he decidido empezar una gran tarea: leer todos esos libros aparcados en la estantería para salvar la deuda que tengo con esas personas que me los han regalado o conmigo misma por haberlos comprado. Ahora, quizá sea por el paralelismo que esta historia tiene conmigo, siendo yo pintora y sufriendo en la actualidad un bache en mi trabajo, sea lo que me ha llevado a retomar su lectura. Mi sorpresa es que lo que en un principio parecía un asunto fundamental, su crisis creativa, pasa a un segundo plano para expresar como argumento principal el amor que se profesan él y su mujer.

Es un libro lleno de emociones sin caer en sensiblerías o cursilerias. Perfectamente narrado, alternando tiempos pasados y presentes, haciendo sentir viva a Ana, su mujer, cuando ya no está.
La portada del libro es un fragmento del cuadro de Degas: “Melancolía”, es perfecto para acompañar al título del libro, una mujer con un vestido rojo, tal como Delibes nos viste a la protagonista, llena de pasiones y contagiándolas a todo el que la conocía, el escritor nos dice: “una mujer que con su presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”.Y el fondo pintado de gris que refleja la tristeza de su enfermedad y la difícil situación social y política de la época. “Soy consciente que con su desaparición ha muerto la mejor mitad de mi mismo” nos dice el escritor en boca de su protagonista.

Recomiendo su lectura, es un gran libro lleno de humanismo y aunque su lectura puede llenar de tristeza a los que hemos vivido experiencias parecidas es realmente dar sentido a nuestras propias vidas. Miguel Delibes lo dice todo con pocas palabras; nos enseña a amar y a superar la pérdida de los seres más queridos. Es un libro de una gran calidad literaria y humana. Y al igual que los escritores hacen buenos libros cuando son bibliográficos, han vivido o han sentido como sus personajes como le pasa a Miguel Delibes en este libro, también los lectores hacemos “buenas lecturas” cuando nuestras experiencias personales tienen relación con los temas del libro.