RESEÑA DEL “EL PEQUEÑO LIBRO DE LAS MADRES”
AUTOR: 72 KILOS/ OSCAR ALONSO
PENGUIN RANDOM HOUSE
IMPRESO EN BARCELONA
NÚMERO DE PÁGINAS 117
Hace un año mis hijos me regalaron este librito a modo de tarjeta llena de mensajes de amor para una madre. La verdad en que cuando llega este día de celebración para las madres pienso más en mi madre que en mi como madre, quizá porque el modelo de madre que se retrata en este día está más cerca de la generación de mi madre que de la mía.
Comienzo a leerlo un año después de que me lo regalaran, en la cocina y de madrugada, cuando la casa está en silencio y sólo cantan las golondrinas que anidan en el porche de la entrada y que ya han nacido los golondrinos y que tanto el macho como la hembra los alimentan y que los dos cuidan de las crías y que el macho es fiel a la hembra, de las pocas especies animales monógamas y pienso que algo que es tan natural en la naturaleza porque es tan complicado en nosotros los seres humanos.
Recuerdo cuando mi madre me hablaba de que toda la familia se reunía alrededor del hogar y recuerdo que mi madre pasaba la mayor parte del tiempo en la cocina y que también ella hacia que fuera un lugar de reunión. Y aunque todos los recuerdos hacia mi madre están cargados de amor y nostalgia, antes de comenzar a leer el libro necesito recordar mi identidad y entre los apuntes de otras lecturas encuentro el poema de Wim Wenders sobre la identidad que copié y que él recita en el documental “Notes On Cities and Clothes” y pienso que todo cambia y que cambia rápido y que mi madre no está y que ya no soy hija y que ya no soy profe y que parece que lo único que soy es madre, pero no quiero perder mi identidad en estos cambios. Siento que una parte muy importante de mi es ser madre y ha dado sentido a mi vida en momentos muy difíciles y aunque es cierto que mucho tiempo de mi vida lo he dedicado a mis hijos siento que mi identidad ha estado en el trabajo que he ejercido, en las ciudades donde he vivido, en los idiomas que he aprendido, en las costumbres que he ido cambiando, en las opiniones de las que me he enriquecido, en los cambios de ropa y de estética, en los amigos que he conservado, en los nuevos amigos que he hecho y en las diferentes experiencias que he vivido. Y este poema me lleva a hacerme una pregunta ¿todas las madres del mundo y de todas las épocas son iguales? Y también ¿soy yo la misma madre que hace unos años? Si el poema termina con el verso “Everything changes. And fast” (Todo cambia. Y rápido), la respuesta es obvia: no. Además de nuestros cambios personales en nuestra sociedad también cambia la forma de traer a los hijos al mundo, de criarlos, el tiempo que se les dedica, el papel del padre, el papel de la sociedad, la dedicación a si mismas o a su profesión y con todos estos cambios cambia también el concepto de madre. Y recuerdo una frese de la escritora Siri Hustvedt “nos convertimos en quienes somos a través de los demás”. Si realmente consideramos a las madres algo muy importante debemos tener cuidado cuando construimos su identidad.
El lenguaje nos define y de ahora en adelante para facilitar la lectura escribiré hijos o hijo cuando me refiera a hijos o hijas de una manera general para facilitar la lectura. El libro en mi opinión comienza bien, no con tópicos. No dice de las madres, dice de los hijos a las madres, con tan solo una frase podemos leer entre lineas que gracias a su madre, Oscar Alonso, el autor del libro que se hace llamar por el apodo 72 kilos, es escritor e ilustrador.
El formato del libro me ha resultado muy atractivo, nos recuerda a los libros infantiles que las madres de mi generación comprábamos a los hijos porque cabían en sus manitas, con ese verde de la naturaleza que trasmite vida y con dibujos de fácil lectura para una madre “que se esta haciendo niña”.
Es un libro donde el autor cuenta las experiencias con su madre, a través de frases, vivencias y dibujos, es bastante personal, pero como en la literatura pueden convertirse en conceptos universales para una generación en la que yo solo me identifico en algunas cosas.
Mi madre dedicaba todo el tiempo a todos, su lugar era la casa, lo ocupaba todo, era la mejor cocinera y se daba cuenta de mis emociones, me daba consejos que no me gustaban y en los peores momentos era la única persona en la que encontraba apoyo, pero si tuviera que decir algo de ella es que ha sido muy importante en mi vida porque facilitó que recibiera la educación y formación necesaria para que fuera una mujer independiente.
Sin embargo, si yo tuviera que elegir entre los conceptos que el autor describe sobre las madres no serían los que he elegido para mi madre sino los que el autor presenta metafóricamente como una IA: conoce lo que pasa, conoce el futuro, manda mensajes cifrados, recopila información de unos y otros, es vulnerable porque se repite a veces y siempre está. Creo que quizá no siempre soy la madre que desearían mis hijos, también me pasó a mi con la mía y quizá a mis hijos les gustaría la madre que fuera la jirafa que se entera de todo; la elefanta de memoria prodigiosa, la tortuga de comentarios sabios, el loro que cuenta recuerdos familiares, el cocodrilo que se enfada, el pingüino que hace reír, la gata que cuida en silencio o la araña que teje una red de seguridad, pero creo que estoy muy lejos de estos comportamientos, entre los animales que describe el autor me puede definir el gorila que se defiende (Será porque la película de “Gorilas en la niebla” marcó mi vida)
Aparentemente el libro puede parecernos un cómic divertido que dice mensajes cariñosos y benévolos hacia las madres, pero creo que en el fondo es muy comprometido con la realidad, con las dificultades en las relaciones y trasmite actitudes y comportamientos muy importantes entre madres e hijos:
“Mamá voy a copiar todo lo que hagas.
Al final de mis pesadillas siempre estás diciéndome: tranquiiiiilo.
Ni tu pasaste un examen para ser madre, ni yo para ser tu hijo. Lo estamos haciendo lo mejor que podemos.
¿Por qué me enfade contigo y no con la enfermedad?
Eres consciente del esfuerzo de un hijo o de una madre cuando te dice esto? Perdona.
A lo largo del libro se habla de la evolución en la relación madre-hijo y hay un gráfico muy descriptivo que nos dice que la edad de los hijos va cambiando y con ella la relación con la madre: antes de nacer los hijos son las células de la madre, un pequeño “circulito” en su interior que dependen de ella totalmente; durante toda la infancia solo un trocito de ese “circulito” esta fuera de la madre; en la adolescencia, es la madre la que es “un círculo pequeñito” fuera de ellos y el resto de la vida su relación está en esa intersección de coincidencias de tiempos, espacios e ideas.
Pero yo también quiero añadir lo que he comentado al principio y es que además de los cambios en la evolución de los hijos hay que añadir los cambios sociales que también producen cambios en la relación madre-hijo: en una sociedad donde las mujeres hemos podido ser consideradas en muchos puestos de trabajo, hemos podido acceder a la formación igual que los hombres se nos debería permitir ser espejo para nuestros hijos en todos los aspectos de sus vidas también en los intelectuales, el amor a nuestros hijos o el hacernos mayores no anula nuestros conocimientos.
Recomiendo la lectura de este librito porque nos permite soltar una sonrisa en situaciones que a veces pueden ser muy difíciles de afrontar y porque puede ayudarnos a reflexionar como es o ha sido nuestra relación de hijos o madre.






