martes, 25 de agosto de 2026

RESEÑA DEL LIBRO MANHATTAN TRANSFER DE JOHN DOS PASSOS

 

 
 

RESEÑA DEL LIBRO MANHATTAN TRANSFER DE JOHN DOS PASSOS


Leído Faulkner y Hemingway te falta John Dos Passos para conocer los grandes de la literatura estadounidense”, me dijo un amigo cuando le contaba a quien había leído en distintos veranos. Así que, muy ilusionada para tener una lectura de verano, me compré este libro, el más conocido de John Dos Passos Manhattan Transfer, pero mi sorpresa fue que, al llegar a casa, ya lo tenía; habíamos vaciado la biblioteca de casa de mis padres y mi hijo había salvado a este libro Manhatan Transfer. Cuántos años habrá estado en la estantería en la casa de mis padres y yo no lo había leído. Es de esos libros que pertenecen a una colección cuidadosamente encuadernada en granate y oro que mi madre seguramente compró a un vendedor de libros de los que llaman a la puerta y que los compraba para que sus hijas tuvieran la oportunidad de conocer todo lo que ella no había podido; pero creo que yo, en aquel entonces, estaba más con la poesía de Bécquer que con la literatura contemporánea.

Mi hijo ya me había anticipado que me iba a encantar, que era un libro con técnicas vanguardistas como el collage o de estilo cinematográfico, que alternaba escenas, noticias y letras de canciones para componer un retrato de la ciudad de Nueva York.

No he buscado nada del momento histórico en que se escribió el libro ni del autor porque, como he dicho otras veces, prefiero no recibir influencias del exterior antes de leer. Ahora, con la IA, menos que nunca, para que las reseñas que escribo sigan siendo un reflejo de mis propias experiencias. Mientras lo leía, sus descripciones me llevaban a recordar diferentes escenas de cine; tenía la sensación de haber estado allí.

El libro está dividido en tres secciones. Quizá, como en todas las novelas, podría decirse que la primera es el planteamiento; pero el planteamiento de una ciudad, no de la historia de unos personajes: Nueva York antes de la Primera Guerra Mundial. El escritor nos presenta una ciudad en constante movimiento con toda su vida alrededor: los espacios (los bares bostezan luminosos, en las esquinas de las calles empapadas de lluvia. La luz amarillo de los espejos y de las barras de latón y los marcos dorados”), las arquitecturas, las calles (Era de noche. Soplaba el viento. Todo estaba lleno de pesadas sombras que avanzaban, de ruidos de pasos que le perseguían …”) y los personajes.

Cuando empecé a leerlo y a apuntar nombres, me recordaba a La Colmena de Camilo José Cela: un abanico de personajes que no conseguía memorizar. Hasta que me dí cuenta que lo de menos eran los personajes; lo importante era su caracterización a través de la ropa, los detalles y la descripción de los ambientes, sonidos u olores que tan bien describe John Dos Passos. Estamos tan acostumbrados a recibir información del exterior a través de la imagen que los olores quedan en un segundo plano; sin embargo, este escritor consigue “fotografiarlos”: “Mamá tenía puesto su vestido salmón. Cuando abrió la puerta, un tenue olor a agua de colonia y a medicina salió del dormitorio, prendido en las mangas orladas de encajes.” Los ruidos de la gran ciudad, los objetos, la música que suena a lo lejos… todo acompaña para crear unas escenas en las que pareces estar dentro: “El ruido de los coches y de los tranvías penetraba a intervalos a través de las ventanas cerradas, los radiadores martilleaban y silbaban.” Así que empecé a convertirme, más que en lectora, en observadora que mira desde una ventana y enmarca las vidas de quien ve sin importarle sus nombres.

Desde sus primeras páginas también nos describe la sociedad de aquella época: la gente humilde que quiere conseguir un puesto mejor, la ambición de los adinerados para buscar un lugar de poder en el mundo y la juventud rebelde y carismática que viven al límite: En el mundo entero pasa lo mismo: la policía moliéndonos a palos, los ricos explotándonos con sus míseros jornales y ¿quién tiene la culpa? … ¡Dio cane! Usté, yo, Emile, todos tenemos la culpa.” “…Todas las personas son lo mismo. Solo que algunas van para arriba y otras no… por eso vine yo a Nueva York”.

Dentro de cada sección, la novela se divide en capítulos relativamente cortos que están introducidos por párrafos que ambientan la escena, como si en un teatro se construyeran los escenarios. Este párrafo es el comienzo del libro y parece imposible que el escritor vaya a poder mantener esa intensidad en toda la novela; sin embargo, lo consigue: Tres gaviotas giran sobre las cajas rotas, cáscaras de naranja, los repollos podridos que flotan entre los tablones astillados de la valla. Las olas verdes espumean bajo la redonda proa del ferry que, arrastrado por la marea, corta el agua, resbala, atraca lentamente en el embarcadero”. John Dos Passos demuestra ser también un artista plástico del lenguaje en este precioso fragmento en el que dice más de lo que hay: ”La viva luz que alumbra el comedor de nogal se quiebra en los cuchillos y tenedores de plata, en los dientes de oro, en las cadenas del reloj, en los alfileres de corbata, se empapa en la oscuridad de los paños, brilla en la redondez de los platos, en las calvas, en los cubrefuentes”.

En la segunda sección representa el nudo de la obra: la Primera Guerra Mundial ha comenzado y las historias de los personajes empiezan a cobrar más importancia. La guerra se lleva sus ilusiones, comienzan los traumas, los duelos por las pérdidas; algunos aprovechan el oportunismo para hacerse ricos y otros son incapaces de soportar la realidad del entorno. El escritor muestra la complejidad humana en sus personajes, donde todo no es ni blanco ni negro ni hay buenos ni malos :¿Por qué sigo yo arrastrando una existencia miserable en esta ciudad imbécil y epiléptica? Esto es lo que yo quisiera saber.” Se construyen los retratos de una época, mostrando cómo algunos hombres caen en la desesperación y la bebida (“Su pobre padre está desesperado. Es muy listo, tienen una gran personalidad, etcétera, pero no hace más que beber y armar líos creo que lo que necesita es trabajar y adquirir sentido de valores.”), mientras algunas mujeres desean libertad para cumplir sus sueños: Pero ahora busco la belleza espiritual y pretendo encontrarla en mis bailes, en mi vida, busco belleza por todas partes y creí que Morris la buscaba también”. Las relaciones entre hombres y mujeres se muestran más intensamente que nunca; son, en general, de sometimiento y de poder del hombre contra la mujer, una masculinidad que en aquella época se consideraba normal, pero que hoy sería calificada de toxica “Oh Cecily, una mujer como tú no puede comprender las exigencias físicas de un hombre como yo” y “ George, yo no quiero ser de nadie… ¿ Es qué no le cabe a usted en la cabeza que una mujer necesita libertad...Yo no soy de esos hombres con los que se juega como un muñeco…”

Con la sensibilidad habitual en mí, miró al marcapáginas que me acompaña en la lectura porque necesito un pequeño respiro para recuperarme de ver cómo la guerra transforma a los personajes y a la ciudad. Miro el perfil del escritor Juan Ramón Jimenez, que es el marca páginas que compré en Moguer (un pequeño pueblo de Huelva lleno de luz) y que contrasta con la imagen de la ciudad de Nueva York, donde “los autobuses se alinean como elefantes en una parada de circo…”. Entiendo por qué yo nunca me había sentido atraída a visitar Nueva York, y recuerdo que, en la Universidad, mientras yo tenía la ilusión visitar ciudades que habían sido la cuna del Arte (como Roma, Atenas, Florencia o París), la ilusión de la vida de mi amiga era visitar la ciudad de los rascacielos. Ahora, después de leer este libro y sobre todo de ver muchas películas sobre ella, conozco una Nueva York diferente a la del éxito, el dinero y de los artistas vanidosos: veo otra América donde también hay seres humanos que cambian y evolucionan, y, curiosamente, una ciudad de oportunidades.

Parece que la música está sonando durante todo el tiempo en el libro. John Dos Passos nos descubre canciones y momentos y nos lleva a recordar las escenas del cine como El Gran Gastby, Ragtime o Erase una ves en América, el fonógrafo suena como un símbolo de estatus social para integrarse en el sueño americano y yo también buscó en las plataformas las canciones para escucharlas como“He’s a Ragpicker, Sweet Rose O’Grady, Everybody’s Doing It o In My Harem . “Se puso de nuevo a bailar con Harry Golweiser”. La música forma parte de la vida de los personajes “La pista giraba vertiginosamente, luego más despacio. El ruido disminuía Ellen se sintió de repente indispuesta”.

Aparecen letras mayúsculas para expresar las luces de neón de una ciudad y expresiones como “por la memoria de tu madre”, “inclinarme ante todos esos chupatintas”, “es un hijo de su madre”, “consultarlo con la almohada”, “me gusta estar al corriente” o “me dejaría en la luna de Valencia” que me resultan muy familiares, me parece escuchar a mis padres y definen toda una época. Supongo que al traductor José Robles Pazos no le resultaría fácil elegir la traducción mas correcta del inglés americano al español; por cierto, tenía muy buena relación con el autor y hay una historia impresionante entre ellos y Hemingway.

En este mosaico urbano con tanta multitud de nombres con recortes de periódicos, fragmentos de conversaciones y personajes fugaces que solo aparecen una vez, hay que destacar (sin revelar los detalles importantes) a Ellen Tatcher, actriz que se convierte en el símbolo de la mujer frívola de los años 20; Jimmy Herf, joven periodista que no consigue adaptarse al ritmo deshumanizador de la ciudad; George Baldwin, abogado de origen humilde que consigue enriquecerse y conseguir puestos políticos importantes, y Stanwood Emery, joven rebelde que no consigue encontrar sentido a la vida en la sociedad neoyorquina.

La tercera y última sección del libro es el desenlace de la sociedad en una ciudad tras la guerra. Me siento un poco como cuando leí Cien Años de soledad de Gabriel García Márquez: al lado de los personajes, con la curiosidad de ver cómo se iban a desarrollar sus vidas, con la diferencia en que en Manhattan Transfer pasan veinte años y en Cien Años de soledad, cien. Es una época en la que mis abuelos eran jóvenes y de la que me hablaban por la cantidad de cambios que hubo también en España (conservo algunas cosas de ellos de ese tiempo). En esta parte del libro, al igual que en la película Erase Una vez en América, el alcohol prohibido se toma en tazas café; unas tazas que no puedo evitar nombrarlas porque en la película son iguales a las que conservo de mis abuelos.

La ciudad de Nueva York va convirtiéndose en un lugar alegre y confiado. Diferentes fragmentos de conversaciones nos cuentan las situaciones de cada uno: unos reciben con alegría a quien vuelve de la guerra con la esperanza de mejorarla (“Daremos a conocer nuestra campaña al país…, a este gran pueblo americano, generoso y de corazón, por el que luchamos, por el que dimos nuestra sangre y nuestras vidas”); otros muestran la preocupación por buscar influencias para conservar su estatus social (“...Si es muy distinguido… Oh él y yo hemos sido siempre buenos amigos… Sí, es esencial codearse con los de arriba”); los que han conseguido ser unos distinguidos caballeros (Oh todas esas zarandajas de danzas plásticas y literatura y radicalismo y psicoanálisis… Dosis excesiva, supongo… Si, creo que es eso, George… creo que estoy envejeciendo”) y los que se ven sin rumbo a donde ir (“Todas las cosas le hacían sentir la efervescencia de la risa contenida. Eran las once. No se había acostado. La vida estaba patas arriba. El era una mosca que andaba por el techo de una ciudad al revés. Había abandonado su empleo”).

Realmente es una novela impresionante; tiene un estilo muy vanguardista que nada tiene que ver con el de Faulkner o Hemingway. He querido llegar a querer más a Nueva York y conocer más cosas de esta ciudad; mientras he leído esta novela he procurado leer, escuchar y ver todo lo relacionado con ella. Parece que nos han contado que es una ciudad sin historia, allí no se asentaron poblados iberos, las culturas griegas o romanas como en Europa, el llamado Viejo Continente (de hecho, también me han contado que en los colegios a penas se estudia historia); sin embargo, creo tiene que haber una cultura antes que el capitalismo dominara el país y que me gustaría conocerla.



Aconsejo su lectura, no sólo por su estilo único a modo de collage y que nos recuerda continuamente al cine, sino también porque nos acerca a una sociedad que como todas las sociedades se ve la complejidad del carácter humano y se disfruta en muchas ocasiones de una prosa poética inigualable.


sábado, 15 de agosto de 2026

RESEÑA DEL LIBRO WIM Y DONATA WENDERS. COMO SI FUERA LA ULTIMA VEZ.

        


 

 TITULO: WIM Y DONATA WENDERS. COMO SI FUERA LA ULTIMA VEZ 

Comisaria de la exposición: Cristina Carrillo de Albornoz

Catálogo de Área de Edición del CBA

Publicado en 2009

N.º de páginas 129



En noviembre de 2009 yo estaba muy desconectada de las exposiciones que se desarrollaban en Madrid, no tenía mucho tiempo para ello y aunque me hubiera enterado de la Exposición de Wim Wenders y su mujer Donata Wenders en el Círculo de Bellas Artes de Madrid: “Cómo si fuera la última vez” creo que no la hubiera disfrutado tanto cómo ahora, en la que he visto casi todas las películas que se expusieron, he escuchado a Wim Wenders en entrevistas y he leído alguno de sus libros. Hace unas semanas, en este tiempo de verano, encontré un programa en Radio Clásica que une la música y la fotografía “Canción para un fotógrafo” y escuché una audición dedicada a Wim Wenders que se emitió en enero de este año, me pareció que era lo que necesitaba escuchar en ese momento, explorar la mirada de Wim Wenders a través de sonidos y piezas musicales y sentí que tenía que comprarme el libro dedicado aquella exposición y al programa.

El libro es el catálogo de la exposición, Juan Miguel Hernández León presidente del Círculo de Bellas Artes nos presenta a Wim Wenders como una de las figuras principales del “Nuevo cine alemán” con una gran fuerza visual que ha logrado trabajar tanto en Europa como en Estados Unidos sin renunciar a su imaginario y a Donata Wenders como la directora de fotografía de sus películas desde 1995. La comisaria de la exposición Cristina Carrillo de Albornoz hace una bonita presentación de los artistas, podemos ver a Wim Wenders empezar desde niño con la cámara que le regaló su padre y definir la fotografía en mi opinión con aquel recuerdo “un gran deseo de mirar algo y guardarlo”. Donata Wenders desde adolescente experimentó con la fotografía y de joven aprendió cine y arte dramático y alternó sus trabajos como ayudante de cámara en el cine. Sus mundos paralelos: el mundo en color de lugares y atmósferas de Wim, su amor a la arquitectura, los paisajes urbanos, los grandes espacios abiertos, los desiertos y el amor a la pintura; y el mundo de claro oscuro, de contrastes fuertes, expresionista e intimista en los retratos psicológicos de Donata (y en el que ahora que estoy escribiendo no puedo evitar recordar la fotografía Ceremonia del té II. De la serie: Viaje a Onomichi, Japón, no sé si porque estoy tomando un té o porque aunque mis manos están tecleando el ordenador, siento la misma paz).

Y que sorpresa encontrar un capítulo dedicado a la mirada de Wim Wenders por mi querida Isabel Coixet, la curiosidad inmensa de Wim,nada humano es ajeno”es la curiosidad de Isabel, la generosidad de Wim, es la generosidad de Isabel: “… a muchos cineastas del mundo que siempre estaremos en deuda con él” , y las películas, las palabras, la fotografía y la mirada de Wim que le enseña cada día a ver son las películas, las palabras, la fotografía y la mirada de Isabel son las del cine que a mi también me enseñan a ver.

En la exposición hay seis secciones, seis películas, fotogramas de películas de Wim Wenders, fotografías preparativas de Donata Wenders y fotografías tomadas en las pausas de rodaje. En el catálogo podemos verlas con una presentación y documentación extraordinaria y ademas tenemos el lujo de leer unos apuntes de Donata Wenders sobre sus trabajo fotográfico. Inspiraciones, momentos, manías y temas soñados de Wim Wenders y una poética y filosófica reflexión sobre la fotografía al final.

Mas allá de las nubes, Buena Vista Social Club, El final de la violencia, El hotel del millón de dólares, Llamando a las puertas del cielo y Palermo Shooting son las películas que se expusieron y menos la primera todas las he visto incluso más de una vez porque el cine de Wim Wenders no es sólo la historia, ni disfrutar de la actuación sino que es esa combinación de historias humanas con personajes imperfectos, con color como en las pinturas, en paisajes y arquitecturas con emociones y con diálogos y silencios que como una obra de arte deseas verla y disfrutarla una y otra vez. Cómo Wim nos explica cómo elige qué fotografiar así nos podemos sentir en sus películas “Sientes algo en ese lugar: hay algo en la luz, una atmósfera especial…””… pues iba a ser incapaz de marcharme".

El libro termina con un bello poema lleno de lirismo y filosofía que me resulta muy difícil de hablar sobre él sin alterarlo, pero si me gustaría enumerar las palabras que escribe con mayúsculas a modo de imágenes sonoras para que os sintáis atraídos a leerlo:

“To Shoot Pictures…: ADELANTE/ENFOQUE/ ACTITUD/ LA COSA/ EL DESEO/ LUZ/ ROSTRO/ GESTO/ PAISAJE/ AMBIENTE/SITUACIÓN/ FANFARRONERÍA/ HUMILDAD/ VEZ/HISTORIAS/ CREEN/ COSAS/UNA SOLA VEZ/SIEMPRE/MEDIANTE/ ENTRE/ SIEMPRE/ ALLÍ/ y

Espero

que este libro de fotos

se convierta, pues, en un libro de historias.

Aún no lo ES,

pero puede LLEGAR A SERLO

gracias a todo aquel que tenga ganas

de prestar atención a su mirar.

En una ocasión le escuché decir a Wim Wenders en una entrevista que a preguntas difíciles las respuestas también son difíciles. Y ahora siento algo parecido al cerrar la reseña, pero me siento en la necesidad con la misma actitud pedagógica que Wim Wenders muestra en este final construir mi historia que ya ES:

Creo que a través de sus historias me enfrento a mi propia historia. Que la música empieza a ser imprescindible en mi vida. Que acepto ser artesana en muchas cosas y que después de sus películas a veces quiero ser ángel y a veces humana. 

Aconsejo no solo leer el libro sino también ver las películas de Wim Wenders y las fotografías de Donata Wenders para simplemente disfrutar.


 



 



sábado, 2 de mayo de 2026

RESEÑA DEL LIBRO “EL PEQUEÑO LIBRO DE LAS MADRES”

 







 

RESEÑA DEL “EL PEQUEÑO LIBRO DE LAS MADRES”

AUTOR: 72 KILOS/ OSCAR ALONSO

PENGUIN RANDOM HOUSE

IMPRESO EN BARCELONA

NÚMERO DE PÁGINAS 117 



 

Hace un año mis hijos me regalaron este librito a modo de tarjeta llena de mensajes de amor para una madre. La verdad en que cuando llega este día de celebración para las madres pienso más en mi madre que en mi como madre, quizá porque el modelo de madre que se retrata en este día está más cerca de la generación de mi madre que de la mía.

Comienzo a leerlo un año después de que me lo regalaran, en la cocina y de madrugada, cuando la casa está en silencio y sólo cantan las golondrinas que anidan en el porche de la entrada y que ya han nacido los golondrinos y que tanto el macho como la hembra los alimentan y que los dos cuidan de las crías y que el macho es fiel a la hembra, de las pocas especies animales monógamas y pienso que algo que es tan natural en la naturaleza porque es tan complicado en nosotros los seres humanos.

Recuerdo cuando mi madre me hablaba de que toda la familia se reunía alrededor  del hogar y recuerdo que mi madre pasaba la mayor parte del tiempo en la cocina y que también ella hacia que fuera un lugar  de reunión. Y aunque todos los recuerdos hacia mi madre están cargados de amor y nostalgia, antes de comenzar a leer el libro necesito recordar mi identidad y entre los apuntes de otras lecturas encuentro el poema de Wim Wenders sobre la identidad que copié y que él recita en el documental “Notes On Cities and Clothes” y pienso que todo cambia y que cambia rápido y que mi madre no está y que ya no soy hija y que ya no soy profe y que parece que lo único que soy es madre, pero no quiero perder mi identidad en estos cambios. Siento que una parte muy importante de mi es ser madre y ha dado sentido a mi vida en momentos muy difíciles y aunque es cierto que mucho tiempo de mi vida lo he dedicado a mis hijos siento que mi identidad ha estado en el trabajo que he ejercido, en las ciudades donde he vivido, en los idiomas que he aprendido, en las costumbres que he ido cambiando, en las opiniones de las que me he enriquecido, en los cambios de ropa y de estética, en los amigos que he conservado, en los nuevos amigos que he hecho y en las diferentes experiencias que he vivido. Y este poema me lleva a hacerme una pregunta ¿todas las madres del mundo y de todas las épocas son iguales? Y también ¿soy yo la misma madre que hace unos años? Si el poema termina con el verso “Everything changes. And fast(Todo cambia. Y rápido), la respuesta es obvia: no. Además de nuestros cambios personales en nuestra sociedad también cambia la forma de traer a los hijos al mundo, de criarlos, el tiempo que se les dedica, el papel del padre, el papel de la sociedad, la dedicación a si mismas o a su profesión y con todos estos cambios cambia también el concepto de madre. Y recuerdo una frese de la escritora Siri Hustvedt “nos convertimos en quienes somos a través de los demás”. Si realmente consideramos a las madres algo muy importante debemos tener cuidado cuando construimos su identidad.

 El lenguaje nos define y de ahora en adelante para facilitar la lectura escribiré hijos o hijo cuando me refiera a hijos o hijas de una manera general. El libro en mi opinión comienza bien, no con tópicos. No dice de las madres, dice de los hijos a las madres, con tan solo una frase podemos leer entre lineas que gracias a su madre, Oscar Alonso, el autor del libro que se hace llamar por el apodo 72 kilos, es escritor e ilustrador.

El formato del libro me ha resultado muy atractivo, nos recuerda a los libros infantiles que las madres de mi generación comprábamos a los hijos porque cabían en sus manitas, con ese verde de la naturaleza que trasmite vida y con dibujos de fácil lectura para una madre “que se esta haciendo niña”.

Es un libro donde el autor cuenta las experiencias con su madre, a través de frases, vivencias y dibujos, es bastante personal, pero como en la literatura pueden convertirse en conceptos universales para una generación en la que yo solo me identifico en algunas cosas.

Mi madre dedicaba todo el tiempo a todos, su lugar era la casa, lo ocupaba todo, era la mejor cocinera y se daba cuenta de mis emociones, me daba consejos que no me gustaban y en los peores momentos era la única persona en la que encontraba apoyo, pero si tuviera que decir algo de ella es que ha sido muy importante en mi vida porque facilitó que recibiera la educación y formación necesaria para que fuera una mujer independiente.

Sin embargo, si yo tuviera que elegir entre los conceptos que el autor describe sobre las madres no serían los que he elegido para mi madre sino los que el autor presenta metafóricamente como una IA: conoce lo que pasa, conoce el futuro, manda mensajes cifrados, recopila información de unos y otros, es vulnerable porque se repite a veces y siempre está. Creo que quizá no siempre soy la madre que desearían mis hijos, también me pasó a mi con la mía y quizá a mis hijos les gustaría la madre que fuera la jirafa que se entera de todo; la elefanta de memoria prodigiosa, la tortuga de comentarios sabios, el loro que cuenta recuerdos familiares, el cocodrilo que se enfada, el pingüino que hace reír, la gata que cuida en silencio o la araña que teje una red de seguridad, pero creo que estoy muy lejos de estos comportamientos, entre los animales que describe el autor me puede definir el gorila que se defiende (Será porque la película de “Gorilas en la niebla” marcó mi vida)

Aparentemente el libro puede parecernos un cómic divertido que dice mensajes cariñosos y benévolos hacia las madres, pero creo que en el fondo es muy comprometido con la realidad, con las dificultades en las relaciones y trasmite actitudes y comportamientos muy importantes entre madres e hijos:

Mamá voy a copiar todo lo que hagas.

Al final de mis pesadillas siempre estás diciéndome: tranquiiiiilo.

Ni tu pasaste un examen para ser madre, ni yo para ser tu hijo. Lo estamos haciendo lo mejor que podemos.

¿Por qué me enfade contigo y no con la enfermedad?

Eres consciente del esfuerzo de un hijo o de una madre cuando te dice esto? Perdona.

A lo largo del libro se habla de la evolución en la relación madre-hijo y hay un gráfico muy descriptivo que nos dice que la edad de los hijos va cambiando y con ella la relación con la madre: antes de nacer los hijos son las células de la madre, un pequeño “circulito” en su interior que dependen de ella totalmente; durante toda la infancia solo un trocito de ese “circulito” esta fuera de la madre; en la adolescencia, es la madre la que es “un círculo pequeñito” fuera de ellos y el resto de la vida su relación está en esa intersección de coincidencias de tiempos, espacios e ideas.

Pero yo también quiero añadir lo que he comentado al principio y es que además de los cambios en la evolución de los hijos hay que añadir los cambios sociales que también producen cambios en la relación madre-hijo: en una sociedad donde las mujeres hemos podido ser consideradas en muchos puestos de trabajo, hemos podido acceder a la formación igual que los hombres se nos debería permitir ser espejo para nuestros hijos en todos los aspectos de sus vidas también en los intelectuales, el amor a nuestros hijos o el hacernos mayores no anula nuestros conocimientos.

Recomiendo la lectura de este librito porque nos permite soltar una sonrisa en situaciones que a veces pueden ser muy difíciles de afrontar y porque puede ayudarnos a reflexionar como es o ha sido nuestra relación de hijos o madre.


 



 

domingo, 19 de abril de 2026

RESEÑA DEL LIBRO ROBA COMO UN ARTISTA


 

TÍTULO: ROBA COMO UN ARTISTA. Las 10 cosas que nadie te ha dicho acerca de ser creativo.

AUTOR: AUSTIN KLEON

EDITORIAL : AGUILAR (2023)

N.º DE PÁGINAS 165



Aunque este blog lo inicié para salvar las deudas pendientes de leer libros pendientes, tengo que aceptar  que es algo connatural a mi dejar libros sin leer. Tengo de nuevo varios libros en la estantería sin leer y hasta me preguntó porqué será porque mis amigas en cuanto les regalan un libro o se lo compran lo leen. Ahora decir que no tengo tiempo no sería cierto, quizá sea porque el título de los libros me llenan lo suficiente como para no descubrir el contenido o quizá no me guste leer tanto como creía. Aunque creo que como a Austin Kleon John Waters me da la respuesta a mi manera de comportarme y es que un libro me lleva a otro y una experiencia me lleva a otro libro "nada es más importante que una biblioteca sin leer".

Este libro fue regalo por mi cumpleaños en el mismo año en que se editó en español y podría decir con humor que he empleado casi tres años para leerlo no en treinta minutos cómo nos dicen en la portada.

La estrategia de marketing de presentar algunos libros como libros de auto-ayuda, de lectura fácil y solución a tu vida creo que son fruto de una sociedad de consumo que nos obliga también a aprender con la misma filosofía del consumo fácil y del no esfuerzo. He de decir que las frases de la portada sobre el tiempo de lectura, lo que conseguirás cuando lo termines de leer, el número de libros vendidos o incluso el título no es lo que a mi me animó a leerlo sino que alguien lo eligió para mi para recordarme que era creativa.

Conforme lo leía recordaba todo lo que yo he estudiado en psicología como profesora para las clases, por esto yo prefiero presentarlo como un libro que propone una serie de actividades para todas las personas que fomentan la creatividad.

El libro esta dividido en diez capítulos, en el primero explica este título provocador Roba como un artista y para ello “dejaremos de intentar hacer las cosas desde cero para asumir nuestras influencias en vez de huir de ellas”. En el segundo capítulo nos habla de nuestra identidad, de copiar y de imitar para que el mundo nos vea de la forma que queremos. El día que comencé a leer el libro coincidió que vi la película documental sobre el diseñador Yohji YamamotoNotebook on cities and clothes” de Wim Wenders que reforzó esta idea, el mismo diseñador nos dice “empieza a copiar lo que amas. Copia, copia, copia, copia, cuando acabes de copiar te encontraras a ti mismo”. Austin Kleon nos propone “escribir el libro que quieres leer”, usar las manos “el trabajo que únicamente surge de la mente no es tan bueno”; nos propone tener varios proyectos al mismo tiempo para poder intercambiarlos “no dejes ir ni una parte de ti”. Propone utilizar las redes sociales para compartir contenidos con las personas que tienen nuestros gustos y que los valoren, para mi de hecho es una de las formas de expresarme y difundir mis proyectos y los de otros; compartir las actividades artísticas en las que participo, como exposiciones, teatros, museos o conciertos y ayudar a que todo esto que valoro llegue a más personas, lo vengo haciendo desde hace unos años y me ha alegrado saber que hay un autor que nos habla de ello, de construir nuestro propio mundo y compartirlo. El autor también nos recuerda una idea muy dicha en los últimos tiempos y que a veces hasta pierde sus significado que es salir de nuestra zona de confort, “tu cerebro entra en la zona de confort cuando se acostumbra a tu entorno, necesitas incomodarlo”.

En los últimos capítulos nos habla de nuestras actitudes frente al mundo, ser amable, juntarnos con el talento, dejar de buscar peleas, cuidarnos llevando una vida saludable, ser ordenados y metódicos.

El autor utiliza un lenguaje amigable, comprensible y entretenido que busca educar y concienciar a las personas de que todos podemos ser creativos permitiendo que la creatividad no se quede solo en los artistas reconocidos, ni en las obras que realizamos sino en nuestra forma de vida.

En mi actitud de ser crítica con lo que leo conforme lo iba leyendo iba apuntando todos los autores a los que roba sus frases con las ideas que hay detrás, me parecía muy llamativo y pensando en la reseña tenía formulada la idea de que era un libro copiado de alguna manera, que había cogido las frases de personas que coincidían con su manera de ver el mundo y había hecho un libro, pero no puedo ser crítica con esto porque precisamente el mismo autor se pone de ejemplo como copiando lo que otros han dicho ha escrito un libro que está ayudando a muchas personas a ser creativos.

No sé si vais a valorar mucho como termino esta reseña ya que tengo muchos libros sin abrir pero creo que lo que Austin Kleon dice al final es valioso y es que Un libro permanece cerrado hasta que el lector lo abre. Con el tiempo y la atención que les concede, el lector da vida a las palabras y a las imágenes”

domingo, 8 de febrero de 2026

RESEÑA DEL LIBRO THE PIXELS OF PAUL CÉZANNE

 


Título: “The Pixels of Paul Cezanne: and Reflections on Other Artists.

Autor: Wim Wenders

Editorial: Faber and Faber, Londres 2018

Número de páginas 188


Este es de los pocos libros que no he dudado en marcar cinco estrellas, como el perfume Chanel número 5 es una composición única con un aroma complejo en los que no sólo predomina una nota sino un complejo mundo de artistas, cada uno con su fragancia.

Aunque la palabra algoritmos empieza a tomar un significado despectivo porque parece que son ellos y no nosotros los que toman las decisiones en Internet, en esta reseña es fundamental que los nombre porque gracias a ellos he llegado a leer este libro y a conocer toda la filmografía de Wim Wenders. Este verano una red social me sugirió que siguiera al director de cine Wim Wenders y durante varios meses me ha estado acompañando a través de sus películas y sus entrevistas, quizá estemos acostumbrados a ver todo que lo que se nos muestra en una pantalla, pero en Internet podemos elegir, podemos informar de lo que no nos gusta y quedarnos con lo que nos gusta.

Al día siguiente de Navidad comencé a leer este libro, tengo muchas cosas en común con Wim Wenders en su forma de mirar al mundo y al arte, aunque sea atrevido decirlo y siguiendo como él el planteamiento de las expectativas que tiene de alguien o algo y si las cumplen o no, tengo que decir que nada de lo que esperaba del libro ha ocurrido sino mucho mejor. Esperaba que en el libro Wenders hablara de sus técnicas cinematográficas, de cómo usa los colores o como encuadra las imágenes y sobre todo que el protagonista fuera él, pero excepto en el primer capítulo que nos habla directamente de como escribe y piensa en el resto de los capítulos conocemos a todos los artistas que han influido en su trabajo, su valor en el arte y con humildad y no con la vanidad del artista podemos conocerle como en un espejo a través de ellos. We can clearly read in Hopper’s paintings that he loved movies and that the movie screen, like the white canvas he so often faced in his studio, was a familiar friend and an ally.” (Podemos leer claramente en las pinturas de Hopper que amaba las películas y que la pantalla, como el lienzo blanco al que se enfrentaba tan a menudo en su estudio, era un amigo familiar y un aliado). Otra de las cosas que no esperaba y que es una maravilla, es leer su poesía, algunos capítulos están escritos en poesía y otros en prosa poética, la musicalidad de las palabras, la cantidad de adjetivos que es capaz de usar para dar distintos matices a las obras y los artistas es realmente sorprendente y te puedes sentir cuando lo lees como el que viaja a Florencia y siente el Síndrome de Stendhal, y entonces aquí si tengo que nombrar el gran trabajo de la traductora Jen Calleja que ha traducido el libro del alemán. No sé si existe una traducción al español porque yo lo he leído en inglés, pero aconsejo leerlo en inglés para aquel sobre todo que quiere perfeccionar este idioma.

Me he acercado al cine de Ingmar Bergman y he descubierto porqué me gusta y es por esos significados escondidos que hablan de nosotros y hacen de sus películas un cine universal“we saw ‘ourselves’ within them, but absolutely not ‘as if a mirror’; no, something even better, ‘as in a film’, ABOUT US (en el caso de las películas de Ingmar Bergman nos vimos a ‘nosotros mismos’ dentro de ellas, pero no en absoluto, ‘como en un espejo’, no algo aun mejor, como en una película SOBRE NOSOTROS)”.

He descubierto algo paradójico para mí en las pinturas de Hopper y es que pone las cosas en su sitio para superar el vacío, la ansiedad y poder leer en los detalles las historias de sus personajes, es un contador de historias, sin embargo yo creía que precisamente lo que retrataba era el vacío y no lo superaba.

A Peter Lindbergh, fotógrafo de la moda y fotógrafo de las mujeres, le dedica un poema que comienza con la pregunta “¿cómo lo hace?” , la respuesta que todos pensaríamos es que siendo un “Don Juan”, sin embargo Wenders responde con un bello juego verbal en el que retrata a diferentes hombres y su forma de relacionarse con las mujeres, pero  Lindbergh es un caballero incluso si ha pasado de moda:

So the answer to my question is quite simply

that, after all, the soul of a photographer

DOES show in all his pictures.

That’s how he does it

By letting IT do it”.

Al leer el capítulo sobre Anthony Mann, director de cine, me doy cuenta que Wenders es también un artesano con el lenguaje para construir imágenes y cuando lo leo se me suceden varias imágenes de sus películas “A film has to stay visual. Too much dialogue kills it. (Una película tiene que permanecer visual. Demasiado diálogo mata.)”.

También podemos encontrar críticas al cine americano, cuando habla del director de cine alemán exiliado Douglas Sirk que se dio cuenta que la sociedad americana se dirige por sus propias reglas.

 Con la descripción de Samuel Fuller describe a todos:

Some men look at the world

and all they ever see is money.

Others see nothing but real estate.

For other again it all boils down to power, fame or honour.

Some blessed ones are able to see God in everything,

and some, well, all they need is love.

(Algunos hombres miran el mundo

y todo lo que ven es dinero.

Otros no ven nada más que propiedades.

Para otros, todo se reduce al poder, la fama o el honor.

Algunos bendecidos son capaces de ver a Dios en todo,

y algunos bueno, todo lo que necesitan es amor.)”

No es la letra de una canción en Navidad, la estación del amor, sino el comienzo del poema para hablarnos del contador de historias Samuel Fuller.

A veces Wim Wenders utiliza frases lo suficientemente poderosas como la que utiliza para describir el trabajo de un director de cine como Manoel de Oliveira “When Manoel de Oliveira turns a hundred, that’s a hundred reasons to watch his films. (Qué Manoel Oliveira cumpla cien años son cien razones para ver su cine.)”.

El Speech para Pina Bausch y todo lo que dice de la importancia del lenguaje corporal me llevaba recordar el lenguaje corporal de Wim Wenders utiliza en las entrevistas y en sus intervenciones, es  curioso cómo a pesar de la situaciones de seriedad y el paso de los años sigue conservando y mostrando sentimientos genuinos y expresando con su cuerpo la autenticidad de sus emociones, le he visto tambalearse, escabullirse, buscando refugio, o dejando ir, abrazar a alguien, deslizar los pies, caminar, haciendo el tonto bromeando, pasear sigilosamente, sentirse como un pajarito en su nido o sentirse acompañado, levantar la mirada o evitarla; cuidando y por ejemplo abrir una botella de agua al entrevistador, todas estas descripciones y muchas más aparecen en la poesía que escribe de Pina y que me gusta observar los detalles también he visto en él.

Elogia al fotógrafo James Nachtwey y no cree que deba llamarse un fotógrafo de guerras porque ama la humanidad y es enemigo de la guerra. De Nachtwey nos dice que maneja muy bien ver cosas en nombre de dos partes de la humanidad, las victimas y los observadores. Es un poeta que invoca las cosas no las nombra, un filósofo que anima a la gente a pensar por ellos mismos y los que hemos visto las películas de Wenders sabemos que también él es así incluso cuando habla de la violencia y quizá por eso gusta menos a algunos.

Y como en un “deja vu”, conocí el paraíso perdido de Yasujiro Ozu, bueno, realmente lo conocía, conforme leía lo que Wim Wenders escribía de Ozu y sus películas me decía a mi misma que todo eso yo ya lo había “vivido”.

So Ozu uses extremely simple yet efficiente methods

to tear down our defences

and to let us become part of a common humanity.

We are part of ‘his family’,

everyday people just like all of them;

we become them just by watching.

(Así que Ozu utiliza métodos extremadamente simples pero eficaces para derribar nuestras defensas y permitirnos formar parte de una humanidad común. Somos parte de ‘su familia’, personas comunes como todos ellos; nos convertimos en ellos solo por mirar.)

No conocía a Andrew Wyeth, pero he conocido que a Wim Wenders le inspira la naturaleza, y que el “pintor del pueblo” Andrew Wyeth, como algunos lo llaman trasmitió la esencia y presencia de su pueblo natal y sus habitantes “convirtiendo un instante en una dimensión diferente”.

La fotógrafa Barbara Klemm nos la presenta como una artesana de la realidad, y ahí tenemos una palabra más que también define a Wim Wenders, artesano. Y mientras el autor describe a uno y otro artista yo registro en mi cuaderno, las palabras que Wenders utiliza para hablar de ellos con una propiedad que es como si hablará en otro idioma, ni alemán, ni inglés, ni español, un idioma que no estamos acostumbrados a escuchar y que parece música no solo la sonoridad de sus palabras sino por sus significados, los valores y la autenticidad:

If that seems ‘artless’,

then it is precisely because the greatest art

doesn’t refer to itself-

but to the world, to reality.

(Si eso parece ‘sin arte’, entonces es precisamente porque el mayor arte no se refiere a sí mismo, sino al mundo, a la realidad.)

Finalmente me preguntaba que ese traje, esos trajes tan ideales que lleva Wim Wenders, tan cómodos, tan ausentes de adornos, de lineas aparentemente simples, pero elegantes, quién se los haría, y lo descubrí al ver el documental “Notebook on cities and clothes” sobre Yohji Yamamoto, un diseñador que Wenders define que su trabajo es como la de un director de cine porque consiste en muchas leyes de reflexión, creación y duro trabajo, pero que va más allá de un trabajo porque ayuda a la gente a ser ellos mismos manteniendo un profundo sentido de la belleza, tradición, valor, significado, historia, durabilidad y fiabilidad.

Podría decir poco de las debilidades del libro, no sé si porque nos las tiene o porque mi manera de sentir y de ver todas las artes, cine, fotografía, pintura o danza son tal cual él las ve, siente y realiza. En el último capítulo nos describe un precioso cuadro de Cezanne y con la descripción define el concepto del arte y el artista, nos dice que solo un hombre enamorado, solo un hombre que ama lo que hace puede hacerlo y no solo Cezanne lo hizo, también Wim lo hace, ama lo que hace y por eso hace un cine que trasforma a la gente que vemos sus películas, es un artesano de la imagen y un contador de historias.

He comenzado la reseña diciendo lo cerca que me siento de su forma de mirar y termino contando una pequeña casualidad que lo confirma; en una tienda de segunda mano compré una postal antigua en blanco y negro para utilizarla como marca páginas en la lectura de este libro, es de una montaña, una montaña en Suiza, no está pintada por Cezanne pero cuando la elegí pensé que sentiría el fotógrafo cuando la hizo, me sentí muy conmovida al pensar que sin saberlo yo había elegido esa montaña por las mismas razones que Wim Wenders ha elegido la acuarela de Montagne Sainte-Victoire de Cezanne.

Parafraseandole  solo espero que estos pequeños recuerdos que al leer su libro han venido a mi mente sean como sobras de una golosina para atraer más belleza, valor y significado a todos los libros que leo.



















sábado, 19 de abril de 2025

RESEÑA DEL LIBRO EL ELOGIO DE LA SOMBRA

 



 

Título: El elogio de la sombra

Autor: Junichiro Tanizaki

Editorial: Siruela, Biblioteca de ensayo, 47ª edicción, Madrid

N.º páginas: 92


Acudí a una consulta médica y ahora que los espacios, sean los que sean, se convierten en lugares de reflexión e incluso de meditación, allí estaba sobre una estantería, a modo de atril, este pequeño libro, me acerqué a él como una maestra pensando que sería un libro para niños por su tamaño, para esas manitas pequeñas y que les encantan a los niños porque están hechos a su medida, pero el título no era precisamente un título para niños, leyendo el nombre del autor pensé que trataría sobre filosofía oriental, tomé nota y en cuanto salí de la consulta me lo compré con esa gran ventaja que tenemos ahora de encontrar online todo lo que nos gusta y que antes tenías que estar buscando de librería en librería y que posiblemente ni llegabas a encontrar. Sin prisa lo puse en la lista de mis lecturas y aquí como “una mujer en la sombra” en “...el mejor lugar para gozar de la punzante melancolía de las cosas en cada una de las cuatro estaciones…” escribo la reseña de este libro. Mi madre le hubiera gustado comprar un quinto o sexto piso de altura porque tienen más luz, pero sólo quedaba el segundo, en esta mi casa de la infancia entra luz por los salones e iluminan prácticamente al resto de las habitaciones que dan a un patio donde no entra la luz del sol. Podría pensar que es “El elogio de la sombra” en este momento de mi vida.


El libro es como un caramelo que se lleva en la boca y que poco a poco y durante un rato sientes el mismo sabor hasta que se acaba. Las cosas que están en las casas japonesas, los espacios sin adornos, los paneles de wasi que separan las habitaciones, el autor nos explica que es lo que hace que la luz acompañe a las casas tradicionales de Japón, esa luz natural que pasa de una habitación a otra porque no hay muros que las separen y elogia las sombras que producen “… es un placer de naturaleza mística, con un ligero saborcillo zen”.

Creo que en contraposición a esa cultura zen de elogiar la sombra el autor conoce muy bien la cultura occidental de elogiar la luz intensa, la luz del sol “...una casa de occidente no puede tampoco prescindir del tejado, pero su principal objetivo consiste no tanto en obstaculizar la luz solar como en proteger de la intemperie...” y haciendo historia de los orígenes de su forma de vivir nos explica como la cultura japonesa valoró la sombra “...y así como nuestros antepasados, obligados a residir, lo quisiéramos o no, en viviendas oscuras, descubrieron un día lo bello en el seno de la sombra y no tardaron en utilizar la sombra para obtener efectos estéticos…”

En estos tiempos también de estar conectados todas las personas a través de las redes sociales y en mi interés de conocer otras culturas me he acercado a estas culturas orientales y puedo disfrutar a través de su música, su arte, sus videos o sus fotografías como ellos de la claridad tenue hecha de luz exterior “...sino más bien una variación de intensidad, poco más que un cambio de humor en la persona que mira…” y entender porque a mi me gusta tanto “...como si al permanecer en ese espacio perdieras la noción del tiempo, como si los años pasaran sin darte cuenta, hasta el punto de creer que cuando salgas te habías convertido de repente en un viejo canoso…” y a la vez también entender porque a la cultura japonesa le gusta tanto la cultura mediterránea y que según el autor no todos están de acuerdo en adoptar ese modo de vida “...nuestro pensamiento y nuestra propia literatura no habrían imitado tan servilmente a Occidente y, quien sabe, probablemente nos habríamos encaminado hacia un mundo nuevo completamente original”.

El libro es es un regalo para la literatura, es un ensayo escrito en una prosa poética preciosa, escrito con delicadeza, pero también directa sin miedo a decir la verdad. No sé si es una casualidad que en mis últimas lecturas esté cerca de la cultura oriental, acabo de terminar de leer el libro La belleza de lo cotidiano y recordaba mis tiempos de formación en la Escuela de Artes aprendiendo el oficio de ceramista y que huía de todo lo que mostraba el paso del tiempo porque creía que había que buscar lo nuevo o también leer este pequeño ensayo sobre la sombra de la que precisamente también siempre he huido con mi mentalidad occidental de  buscar la luz y el sol sin valorar las sombras como parte de la vida. Nunca hubiera creído que buscando amigos, diversión y viajar me encuentro respuestas al dialogo interno que tengo desde siempre y como me dijo un amigo poder encontrar relaciones que me ayuden a crecer y me den una enseñanza valiosa.

Aconsejo su lectura aunque no precisamente para todos tiene que significar lo mismo, yo empecé a leerlo creyendo que Tanizaki nos iba a plantear los aspectos filosóficos del el yin y yang de la vida, pero no es así directamente es más bien un ensayo sobre el interior de las casas japonesas y sus tradiciones aunque yo en mi lectura lo haya relacionado con mis propias vivencias.


sábado, 5 de abril de 2025

RESEÑA DEL LIBRO "LA BELLEZA DEL OBJETO COTIDIANO"


 

RESEÑA DEL LIBRO “LA BELLEZA DE LO COTIDIANO”

Título: La belleza de lo cotidiano

Autor: Soetsu Yanagi

Traducción por Álvaro Marcos

Editorial GG, SL, Barcelona, 2020

Con la colaboración de The Japan Folk Crafts Museum

Al despertarme el día de mi cumpleaños tuve este libro como regalo, quien me lo regaló me conocía muy bien. Llegó en un momento de mi vida que no leo mucho y no sé si es por eso o porque lo he considerado un objeto cotidiano, he tardado en leerlo unos cuantos meses, ha permanecido en la estantería y ha sido como otros objetos un compañero constante en mi vida en los últimos meses. Quizá este proyecto de salvar deudas pendientes con los libros haya cambiado en mi y mi actitud ahora sea dejar fluir la necesidad o no de leer.

Creo que lo que voy a decir ahora lo debería contar al final, pero anticipo que con este libro he aprendido a valorar los objetos deteriorados o gastados como objetos que han tenido una vida y una historia“...en el pasado, los objetos cotidianos eran tratados con cuidado, con una actitud muy cercana al respeto…cuanto más se usa un objeto más aflora su belleza… originan una sensación de intimidad e incluso de afecto…”. Recuerdo que no entendía cuando mi abuela mantenía aquellos platos con muescas o aquella cuchara de palo tan desgastada que formaba parte de su identidad.

El libro está dividido en dieciséis capítulos, al principio hay una breve biografía sobre el autor Soetsu Yanagi, fue un crítico de arte y pensador japonés que se dedicó al estudio de la artesanía japonesa del pasado dándole un significado filosófico. Aunque nos habla en concreto de esta artesanía sus reflexiones nos sirven para valorar la de todas las culturas e incluso los objetos que compramos para nuestras casas en la actualidad. Empieza definiendo la artesanía popular japonesa, su necesidad, sus objetivos y me ha llamado la atención que valorar la funcionalidad de los objetos forma parte de su belleza “confinar la belleza a la apreciación visual y excluirlo de la practicidad de los objetos ha demostrado ser un gran error del hombre moderno”. En el segundo capítulo que yo diría que da título al libro, nos habla de los artesanos libres sin la vanidad del artista, de los objetos que tienen realmente alma y de las personas que los usan que son los que hacen la belleza de los objetos cotidianos: la historia puede falsificar hechos, pero la belleza verdadera nunca puede ser falsa”. En los siguientes capítulos conocemos la cerámica de Karatsu, el tejido Bashofu de Okinawa, la belleza de la seda de Kasuri, las características del atuendo acolchado del Norte de Japón el Kogin:“El kogin es un producto único, imposible de replicar en ninguna otra parte, exclusivo de Tsugaru” y que sin embargo algunos modistos en la actualidad han intentado imitar y que yo sin saber su funcionalidad y su origen me he sentido atraída y estoy segura que es por “...la libertad necesaria para crear el kogin…” También dedica un capítulo a xilografía como un método de estampación que “...busca la libertad de expresión y aborrece las restricciones…” . Incluye las características de una pintura popular anónima el Otsu-e con un valor utilitario destinada a satisfacer las necesidades religiosas de la gente común que aunque se compra a bajos precios y como recuerdo de viajeros es muy importante en la vida de la gente. Y por último nos habla de mi querido Washi, ese papel típico japonés que reconozco y no conocía su nombre “En el campo del arte, la intuición es mucho más importante que el intelecto, pues está mucho más cerca de la esencia de la belleza”. Dedica unos capítulos a artistas japoneses: al escultor y monje budista Mokujiki del siglo XVIII que según nos cuenta “No es que yo escogiera estudiarlo, sino que. Más bien, fui yo el escogido para la tarea” sentimiento con el que yo también me siento muy identificada, es curioso que separándome más de un siglo de existencia y perteneciendo a una cultura muy lejos de la que yo he vivido me sienta tan cerca en su forma de pensar y disfrutar de la belleza.

Otro capítulo lo dedica al pintor y monje budista Sesshu del siglo XV nos lo presenta con una situación que yo también la he vivido en algunas situaciones “Cuando lo vi por primera vez, no vi el sello, ni pensé en él en ningún momento. Esta forma de contemplar una obra de arte puede tildarse de simplista, pero la pintura era superlativa en sí misma, y con eso me bastaba.”

Al final del libro nos hace pensar sobre la diferencia entre ver y conocer “Ver y conocer no son necesariamente la misma cosa, Cuando esa coincidencia se da, no existe nada más afortunado…” “...las personas que están interesadas primordialmente en las “circunstancias” de las obras de arte tienen pocas posibilidades de llegar a aprehender alguna vez su esencia…””...tu mente debe estar limpia de pensamientos impertinentes…”

En el momento en el que Soetsu Yanagi escribió el libro estaban sucediendo unos dramáticos acontecimientos políticos en Corea y siguiendo sus nobles sentimientos y creyendo que no podía quedarse callado frente a eso escribió una carta como un amigo con quien hablar, es realmente una carta universal y conmovedora, que aunque la escribe por el problema que esta sufriendo el pueblo coreano en ese momento serviría para hablar de los problemas que estamos viviendo también en la actualidad en el mundo “… me niego a creer que el mal triunfe sobre el bien…” ...creo también que el arte serena el espíritu humano y hace del mundo un lugar más bello…” “...muchos de nosotros estamos intentando de todo corazón defender y proteger el que debería ser el verdadero destino de la humanidad…”

Y el libro termina con el triunfo de un proyecto que se inició en 1926 construir un museo dedicado a la artesanía popular japonesa “Todos nos sentíamos poderosamente atraídos por la belleza y todos compartíamos una pareja sensibilidad estética… Percibíamos una belleza incomparable en una multitud de cosas que hasta entonces habían permanecido ignoradas…” El museo se construyó como El Museo de Artesanías Populares de Japón y su objetivo no era sólo exhibir objetos sino que el museo se considerarse como una obra de arte en sí misma que honre a los ciudadanos ordinarios de la nación.

Leyendo el libro no podía dejar de recordar esa bella canción de Joan Manuel Serrat que a tantos nos gusta Aquellas pequeñas cosas define el espíritu del libro. También recuerdo un pequeño libro que leí hace muchos años cuando era catequista en una parroquia católica “Los sacramentos de la vida” de Leonardo Boff aunque el libro no trata de arte ni artesanía si utiliza los objetos de la vida cotidiana y la naturaleza para hacernos comprender que tienen un valor mucho más que el objeto en si mismo, Leonardo Boff nos dice “los objetos domesticados comienzan a hablar y a contar la historia del juego con el hombre”.

A finales del año pasado visité una exposición en el Circulo de Bellas Artes de Madrid el título era “Hiperobjetos” no sabía muy bien de que trataba, pero hablaba de los objetos y de la tecnología, y pensé que podría tener relación con este libro que estaba leyendo, Hiperobjetos es un concepto un poco difícil de entender, según he leído son las cosas que se distribuyen masivamente en tiempo y espacio con los humanos, no los produce el ser humano, los acepta o no y tienen que ver por ejemplo con el cambio climático o la pandemia, tienen una presencia y un impacto en nuestra percepción del mundo. Cuando Soetsu Yanagi escribió este libro no existía la tecnología que tenemos hoy en día, seguramente no existía el concepto de hiperobjetos, pero yo me preguntó según su filosofía y el pensamiento tradicional pueden considerarse un riego para perder la belleza de lo cotidiano o se pueden incluir en nuestras vidas a través de un proceso de transformación donde cada uno de nosotros según nuestras culturas y experiencias vividas creemos nuestro propio mundo visual y también estén incluidas en la belleza de lo cotidiano.

En mi cuaderno de lecturas La belleza del objeto cotidiano lo destaco como un libro muy especial, no sólo es un libro a través del cual conocemos la artesanía japonesa sino también conocemos la forma de sentir de esta cultura, de cuidar de lo suyo y de sus actitudes ante la vida y el arte. Y a los que lo leemos nos enseña a valorar los objetos que nos rodean.